miércoles, 19 de junio de 2013

Talleres “Fuente Perfecta”
Lo simple de la vida.

Cuando necesitamos algo que no existe, lo creamos en perfecta sintonía con nuestro corazón. No se trata de un acto originado en la razón sino basado estrictamente en la obediencia inmediata a la más profunda intuición.
Un suceso como éste dio origen a los encuentros que semana a semana, domingo a domingo;  sentaron los cimientos individuales de una tarea que un día comienza y ya nunca se acaba: -Conocerse a sí mismo.
Una crisis puede promover un acto de ascensión, evitando que la inercia del conformismo o la simple comodidad nos arraiguen en un suelo incapaz de permitirnos germinar. Un movimiento sísmico en nuestras estructuras mentales nos abren la tierra desconocida de nuestro otro yo. El reposo del hemisferio izquierdo impulsa al derecho a poner en actividad el lado creativo de la vida y en un sencillo: -¡Manos a la obra!, podemos descubrir en nuestro interior a un genial artista dormido.
Y una puerta abre a la otra…
Un día veintidós, nos reunimos en el primer encuentro veintidós personas abrazadas por el  aroma a pan casero y desde allí lo más simple de la vida nos fue revelando lo más complejo de nuestras emociones envueltas de aparentes circunstancias asumidas; cuando en realidad todos los hechos fueron poniendo en jaque las piezas de un tablero humano cuyos personajes –todos los seres que nos rodean- se mantenían en su sitio esperando que cada uno de nosotros, aprendiese la lección que venían a ofrecernos.
No tardaron en hacer fila los patrones de creencias, los mandatos y tradiciones; las inclinaciones tóxicas, los miedos paralizantes, los deseos escondidos, la envidia, los celos, la avaricia, la incoherencia, los deseos de poder, la pereza, el egoísmo y la ingratitud. Porque todos, sin excepción, estamos hechos del mismo material genético y desde nuestros orígenes conllevamos las memorias de los pasos mal dados a consecuencia de no poder reconocer nuestra verdadera identidad luminosa e incorruptible.
Lo mejor de nosotros fue saliendo a la superficie: la solidaridad, la amistad, el esfuerzo por entender con el alma aquello que la razón no sabía explicarnos; la certeza de que se puede crecer y evolucionar; la confianza en nuestro poder interior que tiene consistencia porque no es un conjunto de tres palabras sin sentido así como la confirmación de que los pequeños grupos de personas garantizan el reconocimiento de sus integrantes con sólo verlos llegar y que el único proselitismo que garantiza la paz es el que hacemos desde nosotros hacia nosotros mismos diciéndonos a cada instante: -Esto que piensas lo creas, esto que dices debes practicarlo, esto que sientes debe estar siempre en sintonía con el amor, esto que quieres para el otro alguien lo desea para ti. Confía y hazle caso a tu Ser.
Con esta impronta, “Fuente Perfecta” tuvo desde su inicio su propio ritual, tal como los humanos acostumbramos a vivir; pero sólo conectado con lo simple de la vida. Así por ejemplo: las flores de un árbol de cayena blanca al que bauticé “ho’oponopono” (porque sus semillas tienen forma de corazón) nos alegraron con sus flores desde la planta desde noviembre hasta iniciado abril de cada año; el pan amasado cada mañana de domingo; las bitácoras donde cada asistente ha llevado un registro de su trabajo personal; los trabajos manuales y los mandalas para fijar los hallazgos nuevos; las fotos para los cuadernillos y los mensajes escritos para su reflexión espiritual, que cada miércoles durante tantas semanas fueron enviados como  mensajes de texto a través del móvil.
Con el advenimiento del Blog y la Página en Facebook, una puerta se abrió para poder interactuar con otros tantos seres maravillosos que habitan en diferentes tiempos y espacios de este planeta pero que vibran en la misma sintonía; una frecuencia que orienta su antena hacia la propia superación de las dificultades de cada día, a sabiendas de que nos comportamos como máquinas de pensar y de juzgar. Mantener el equilibrio veinticuatro horas de una mente más silenciosa, se ajusta a la premisa de “sólo por hoy”, aunque nuestra adicción a los múltiples comportamientos nos terminan conduciendo, a veces con sólo promediar el día, a las acciones que menos deseamos experimentar.
Lo cierto es que las puertas que se van abriendo despejan el camino de la oscuridad y entonces comienzan a abrirse las ventanas al cielo; lo cual podría traducirse en términos más simples como el pasaje de las necesidades del cuerpo a la exploración del alma que no tiene deseos sino que los cumple. En esa dirección camino e invito a otros a que intenten por su cuenta la misma travesía, sin miedo a renovarse de las falsas apariencias y con total agradecimiento hacia sus propias vidas, que les permite tomar la oferta de buscarse hasta encontrarse.
Narciso, en el mito griego, llegó a reconocerse a sí mismo el día que descubrió su imagen proyectada en el agua, viéndose por cierto: hermoso. De allí que puede ajustarse, en psicología, a la personalidad del que se ama a sí mismo considerándose el centro de todos los sucesos; sin embargo, según mi otra lectura, puede definir la idea del que es capaz de ver la belleza y el amor en todo lo que está ante sí oficiando de su espejo; ya que sólo podemos vernos, oírnos, incluso sentirnos; en los rostros, las voces y los sentimientos de quienes nos rodean. Como valoramos somos evaluados, como amamos somos estimados y como damos recibimos; porque todos son actos del corazón. Las acciones que nacen de la mente tienen su propio catálogo de ofertas así como sus precios físicos y emocionales.
Desde el “Oasis del Alma” el sonido de la palabra intenta llegar más allá del oído físico y es por ello que los mensajes compartidos los días miércoles, sólo con la gente de los talleres, se han hecho extensivos desde hace un tiempo a toda la comunidad de la red a través de los diversos medios con los que contamos.
Deseo para mí la paz en mi corazón, el equilibrio de mi espíritu, el hallazgo de las potencialidades inherentes a mi ser, la reparación de las memorias cuyos pensamientos hayan creado un presente defectuoso y la habilidad necesaria para contribuir de algún modo al mejoramiento de los vínculos que me rodean (seres y cosas).  Porque entonces, estoy segura, lo maravillosamente posible –si esto se repite en muchas personas- será la creación del único estado vivencial del planeta: constantemente feliz.

NOTA: El breve mensaje de reflexión de esta semana es:

“¡Amores!
Si sienten que las raíces de las viejas memorias estrangulan el libre fluir de sus emociones y los residuos del rencor pugnan por seguir teniendo el control de sus vidas; vuelen como el águila y véanse. Comprenderán la metáfora de que siguen en el mismo sitio porque han decidido atarse al suelo por miedo a volar. Si quieren un cambio… ¡Vayan por él!”
Graciela G. Khristael  oasisdelalmakhristael@gmail.com  19 de Junio de 2013








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